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Caras y cosas nuevas en el equipo chileno de La Haya

Mar 28, 2016
5 min read

Poco antes de que en Bolivia se minimizara el papel de los voceros de la causa marítima y se dijera que había que poner todos los huevos en la canasta jurídica, en Chile se diseñaba una nueva estrategia que enfatizaba lo político y lo mediático por encima de lo jurídico.

Como flor y nata de lo político no se pudo encontrar nadie mejor que José Miguel Insulza, conocido en su país como el “Panzer.” Para los nacidos este milenio, los proverbiales tanques alemanes de la Segunda Guerra Mundial llevaban ese nombre. Insulza es así llamado en Chile no solamente por su amplia circunferencia ecuatorial, sino también por su extrema dureza y perseverancia en las lides políticas.

La inteligencia y capacidad política de Insulza dentro y fuera de Chile están fuera de toda duda. Si alguien es capaz de comprender los orígenes y alcances de la demanda boliviana y de resolverla en serio, es este señor. Algo de eso intuye el Presidente Evo Morales. Confiando en su excepcional olfato político Morales invita reiteradamente a Insulza para que venga a dialogar a La Paz. Lo llama “hermano,” sin aludir a su actual cargo de Agente de Chile en La Haya.

Tan temible es el aura política de Insulza que el Diputado Jorge Tarud, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Chile, la entendió a su manera: “aún estamos a tiempo para que la presidenta Bachelet revise su designación para nombrar en ese cargo a un jurista con vasta experiencia en derecho internacional que se aboque de lleno a la defensa de Chile ante la demanda de Bolivia y que no utilice este cargo como una plataforma electoral…” (The Clinic On Line 16 de enero de 2016).

Mal pueden nuestros apreciados hermanos chilenos criticarnos por hacer un uso político del diferendo marítimo cuando nada menos que un destacado miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Chile sostiene que el nuevo Agente en La Haya está usando el diferendo con Bolivia y su actual cargo para catapultar su candidatura presidencial.

Esto muestra que hay tres verdades que son tan verdaderas para Chile como para Bolivia.

La primera la dijo Insulza en respuesta a un inteligente cuestionario de La Razón publicado el 21 de marzo de 2016, a dos días de la celebración del Día del Mar en Bolivia. Pregunta: ¿Cómo ve a Bolivia y Chile tras el juicio? Respuesta: “Chile y Bolivia serán vecinos por siempre. Por eso deben respetarse, cuidarse y cooperar. Toda otra opción es, a la larga, inútil. Al final del juicio, quedaremos solos frente a frente y obligados a convivir y entendernos.”

Excelente respuesta. Pasa el juicio y queda la política. Falle como falle la Corte, tendremos que sentarnos en una mesa de negociaciones. Lo que queda por determinarse es la modalidad de nuestra vecindad. El reclamo boliviano, por ahora adelantado mediante una primera demanda jurídica ante La Haya, pone a prueba la buena fe y la voluntad política de ambas naciones de convivir y entenderse tal como lo recomienda Insulza. Debemos ser capaces de hacerlo más allá de si una parte vocifera e insulta y la otra desdeña y engaña.


Nuestra demanda es de naturaleza exclusivamente jurídica. Así la está manejando nuestro Agente Eduardo Rodríguez Veltzé. Eso no quiere decir que la demanda se lleve a cabo en un ámbito absolutamente aséptico, fumigado contra todo lo que huela a acción política o mediática. Es necesario administrar una gama de realidades palpitantes que existen fuera de la Corte y que forman parte de su entorno.

Una segunda verdad es que un buen manejo del asunto jurídico requiere tres esfuerzos complementarios: el político, el mediático y el jurídico. Por cierto que la clave está en la buena conducción de esta troika. Más allá de lo que se decida en la Corte, los dos vecinos la necesitarán para maximizar sus ventajas. Sus economías se complementan. Las extensas vinculaciones familiares, culturales e históricas que los unen son inalterables e igualmente complementarias.

La tercera gran verdad es que ni en Chile ni en Bolivia ni en ninguna otra parte donde existan seres humanos tal como los conocemos se puede evitar que temas de interés público se vean afectados por intereses mezquinos, sean estos de baja ralea política, de codicia material o gonadotrópica, o de ambición social. Para minimizar los efectos nocivos de estos eternos males en el bien común los países bien organizados acuden a la división de poderes, la rendición de cuentas y la periódica renovación electoral.

Esos son los ingredientes básicos de una democracia bien entendida y bien practicada, no la falsa democracia que en muchos lugares se usa de tongo o de taparrabo para disfrazar tendencias autocráticas, oligárquicas o tiránicas. Como lo dijo un lord inglés (tal vez sin saberlo) inspirado en un griego, la democracia es el peor de todos los sistemas de gobierno exceptuando todos los demás (Aristóteles, Política, Libro IV, Parte II).

Ante la derrota de su excepción por incompetencia Chile tomó en serio el desafío jurídico. Cuando Carlos Mesa deslumbró a Santiago en una entrevista televisiva, Chile dejó de despreciar la vocería. Puso Insulza al frente para asumir plenamente la importancia fundamental de lo político. No es inexacto decir que Chile se dio cuenta de lo obvio. En efecto, emuló al equipo boliviano.

El Presidente Evo Morales es el innegable conductor político de este equipo. En lo jurídico cuenta con el destacado apoyo legal del Agente Eduardo Rodríguez Veltzé. Los voceros Carlos Mesa, Tuto Quiroga y Jaime Paz difunden esta política en todos los ámbitos. Los ex cancilleres brindan su concurso. Aunque muchos en Chile piensen lo contrario, la opinión pública boliviana reflejada en los medios de comunicación social apoya plenamente la política ejecutada brillantemente por este equipo. Ningún resultado del reciente referendo hubiera modificado este apoyo.

En busca del mejor comunicador mediático para su troika, Chile contrató al consultor estratégico Ascanio Cavallo, socio de la exitosa consultora empresarial y política Tironi Asociados, con sucursales en el Perú, España, Estados Unidos, Uruguay… y por cierto Bolivia. Aun no se ha dado a conocer el nombre del corcel jurídico chileno, si es que no es otro que José Miguel Insulza.


La extraordinaria coincidencia de las declaraciones de Cavallo con las de Insulza justo antes del Día del Mar indica el surgimiento de una nueva estrategia que apunta a modificar la opinión pública boliviana en un sentido favorable a Chile. Claramente Chile nos lleva ventaja en este sentido. A pesar que contamos con cañones mediáticos de mucho mayor calibre que los chilenos, nuestros esfuerzos de llegar a la opinión pública chilena se han quedado cortos.

La carta de presentación del vocero chileno Ascanio Cavallo fue nada menos que una entrevista en El País de Madrid. La inevitable comparación de los méritos de ese vocero y su estrategia con nuestra política de vocería y nuestros propios voceros merece un análisis más extenso, que se hará en un próximo artículo.

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